Dolor pélvico crónico

Dolor pélvico crónico en mujeres y hombres: cómo la fisioterapia puede ayudarte

El dolor pélvico crónico es un problema más frecuente de lo que suele pensarse y puede afectar tanto a mujeres como a hombres. En muchos casos aparece de forma silenciosa, se mantiene durante años y termina influyendo en la vida diaria, en las relaciones íntimas, en el estado emocional y en la percepción que la persona tiene de su propio cuerpo.

Aunque muchas personas llegan a normalizarlo, es importante saber que vivir con dolor no es normal. La fisioterapia especializada en suelo pélvico ofrece herramientas eficaces para entender el origen del problema, aliviar las molestias y mejorar la calidad de vida de forma progresiva y segura.

En este artículo te explicamos qué es el dolor pélvico crónico, por qué aparece y cómo trabajamos en nuestra clínica de Córdoba para acompañarte en el proceso de recuperación.


¿Qué es el dolor pélvico crónico?

Se habla de dolor pélvico crónico cuando el dolor en la zona pélvica se mantiene durante más de seis meses, ya sea de forma continua o intermitente. Puede localizarse en el bajo vientre, el periné, la zona genital o la región lumbar, y en algunos casos irradiarse hacia las ingles o las piernas.

Se trata de un cuadro complejo, ya que no siempre tiene una única causa. El origen puede ser físico, emocional o una combinación de ambos, lo que hace imprescindible una valoración profesional que permita comprender qué está ocurriendo realmente y evitar tratamientos genéricos que no abordan el problema de fondo.


Dolor pélvico crónico en mujeres: por qué aparece

En las mujeres, el dolor pélvico crónico suele estar relacionado con alteraciones del suelo pélvico y con experiencias vitales que han dejado huella en el cuerpo. Embarazos, partos, cirugías abdominales o pélvicas y procesos inflamatorios pueden modificar la función muscular y generar tensión persistente.

Patologías como la endometriosis, la vulvodinia o la cistitis intersticial también pueden estar presentes, así como cicatrices internas que limitan la movilidad de los tejidos. A esto se suman factores como las malas posturas mantenidas en el tiempo o el estrés continuado, que mantienen al sistema nervioso en un estado de alerta constante y favorecen la cronificación del dolor.

En muchos casos, la musculatura del suelo pélvico permanece en contracción permanente, dificultando el riego sanguíneo y aumentando la sensibilidad de la zona, lo que perpetúa las molestias incluso cuando la causa inicial ya no está activa.


Dolor pélvico crónico en hombres: un problema poco visibilizado

Aunque se habla menos de ello, el dolor pélvico crónico también afecta a numerosos hombres y con frecuencia tarda más en diagnosticarse. Uno de los motivos más habituales de consulta es la prostatitis crónica no bacteriana, donde el dolor no está relacionado con una infección, sino con una disfunción del suelo pélvico, exceso de tensión muscular o una alteración del sistema nervioso.

El dolor también puede aparecer tras cirugías de próstata, debido a cicatrices internas o cambios en la movilidad de los tejidos, así como en casos de inflamación vesical persistente, como la cistitis intersticial. Al igual que ocurre en mujeres, el sedentarismo, las posturas prolongadas y el estrés juegan un papel importante, manteniendo la musculatura pélvica en un estado de sobrecarga constante.


Cómo afecta el dolor pélvico crónico a la vida diaria

Más allá del dolor en sí, este tipo de patología puede tener un impacto significativo en el día a día. Muchas personas experimentan molestias durante las relaciones sexuales, dificultad para permanecer sentadas durante largos periodos, hipersensibilidad en la zona íntima o problemas al orinar o evacuar.

Con el tiempo, el dolor persistente puede generar cansancio, alteraciones del sueño, ansiedad o cambios emocionales, afectando a la autoestima y a la forma de relacionarse con los demás. Por eso, abordar el problema de manera temprana y especializada es clave para evitar que el dolor se convierta en el centro de la vida de la persona.


Cómo puede ayudar la fisioterapia en el dolor pélvico crónico

La fisioterapia del suelo pélvico aborda el dolor pélvico crónico desde una perspectiva global y respetuosa. El tratamiento se centra en normalizar el tono muscular, mejorar la movilidad de los tejidos y ayudar al sistema nervioso a reducir la hipersensibilidad.

A través de terapia manual, trabajo respiratorio, reeducación del suelo pélvico y educación postural, se busca devolver al cuerpo su capacidad de moverse sin dolor. Además, la fisioterapia proporciona herramientas prácticas para que la persona pueda gestionar mejor sus síntomas en el día a día y evitar recaídas.

El objetivo no es solo aliviar el dolor, sino recuperar la funcionalidad y la confianza en el propio cuerpo.


Nuestro abordaje en Suelo Pélvico Córdoba

En Suelo Pélvico Córdoba entendemos que cada persona vive el dolor de una manera diferente. Por eso, el tratamiento siempre comienza con una valoración individualizada en la que analizamos la musculatura del suelo pélvico, la postura, la respiración, la presencia de cicatrices y los hábitos diarios, así como el impacto emocional del dolor.

A partir de esta valoración diseñamos un plan de tratamiento totalmente personalizado, combinando técnicas manuales, ejercicio terapéutico y educación, siempre desde un enfoque cercano y respetuoso.

Si convives con dolor pélvico crónico, no tienes por qué hacerlo sola ni solo. Con el acompañamiento adecuado es posible mejorar, reducir el dolor y volver a vivir con mayor bienestar.

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Suelo Pélvico Córdoba

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